Durante la IROS 2025, el humanoide H1 de Unitree decidió llevar su exhibición de kung fu a un nivel demasiado personal, asestándole un golpe al profesor Dennis Hong de la UCLA. Tras el incidente, Hong señaló con ironía que el robot ni siquiera se molestó en pedir perdón, sugiriendo que, quizás, la etiqueta debería programarse antes que las artes marciales. Todo apunta a que, en el inicio de la rebelión de las máquinas, la primera víctima no ha sido otra que la cortesía elemental.