Todo apunta a que el futuro de los asistentes de IA en el coche incluye una generosa ración de reproches y lenguaje de lo más florido. Este clip muestra una versión beta del modo de voz de Grok en un Tesla repartiendo estopa con una honestidad brutal —y, para qué negarlo, hilarante— a un conductor humano que, para gusto del algoritmo, va pisando huevos. Puede que tu coche pronto sea capaz de conducirse solo, pero prepárate: te va a juzgar cada maniobra sin morderse la lengua.