La startup china MirrorMe acaba de sacudir el sector de la robótica con un vídeo que parece sacado de una película de ciencia ficción: su nuevo humanoide es capaz de esprintar a unos asombrosos 10 metros por segundo (36 km/h). Esta cifra no solo pulveriza el récord anterior de 3,3 m/s que ostentaba el H1 de Unitree, sino que lo deja directamente en la prehistoria. Estamos ante una velocidad que ya pisa los talones a los atletas de élite, marcando un antes y un después en lo que a bipedestación mecánica se refiere. Para demostrar que no hay trampa ni cartón —ni efectos especiales de por medio—, el propio fundador de la compañía se ha lanzado a la pista para retar a la máquina en una carrera. Un movimiento que destila una confianza absoluta o, quizás, unas ganas locas de romper internet.