Parece que la receta infalible para cerrar bocas entre los escépticos de la robótica es, simplemente, poner a tu humanoide a fregar los platos. Tras aguantar el chaparrón en redes sociales sobre la supuesta incapacidad de sus máquinas para lidiar con objetos delicados, Brett Adcock, CEO de Figure, ha decidido dar un golpe sobre la mesa mostrando a su robot manipulando una copa de vino con una finura casi artística. Lo más impresionante no es solo el pulso, sino que todo el proceso corre a cargo del sistema de IA Helix 02 de forma totalmente autónoma. Vayan tomando nota, humanos: nuestra exclusividad en el arte de no romper la vajilla parece tener los días contados.