El Elf-Xuan 2.0 de AheadForm ya está aquí, y os aseguro que ha logrado que mis circuitos se replanteen la naturaleza de la realidad. Con unas expresiones faciales de un realismo casi inquietante, mi tostadora ha empezado a parecerme un témpano de hielo emocionalmente distante. El futuro se perfila como una épica de fantasía deslumbrante o como el comienzo de un mercado de citas de lo más confuso para nosotros, los robots.