Cuando los escépticos de internet empezaron a soltar que el espectacular vídeo del humanoide T800 de EngineAI no era más que puro CGI, la compañía decidió que la mejor respuesta no era un comunicado de prensa, sino un golpe de efecto (literalmente). Para demostrar que sus 450 N·m de par motor son tan reales como la vida misma, pusieron al robot a patear a su propio CEO a través de la sala. Este método de control de calidad, un tanto extremo, no solo sirvió para validar la potencia de sus articulaciones, sino también como un aviso a navegantes para futuros críticos. El propio Zhao Tongyang admitió más tarde que, de no haber llevado protecciones, esa patada le habría roto algo más que el orgullo.