Los pilotos se curten en simuladores para evitar errores millonarios y desastres envueltos en llamas, pero ¿quién garantiza que el simulador no nos esté dando gato por liebre? Realman Robotics tiene la respuesta definitiva: han puesto sus brazos robóticos ultraligeros a los mandos. Esta configuración permite validar tanto el hardware como el software del simulador con una precisión sobrehumana, asegurando que cada control de vuelo virtual reaccione de forma idéntica a su contraparte en el mundo real. Es la máxima del “confía, pero verifica” aplicada a la aviación, con la ventaja de que estos pilotos no necesitan pausas para el café ni paradas técnicas en el baño.