Resumen
Justo cuando pensabas que el mundo ya tenía suficientes prodigios bípedos como para protagonizar una superproducción de ciencia ficción, aparece otro actor en escena. Te presentamos a Figure AI, Inc., la criatura de Brett Adcock, un emprendedor en serie que, al parecer, considera que levantar empresas multimillonarias en sectores como la aviación eléctrica o los portales de empleo es solo un calentamiento matutino. Fundada en 2022, Figure no se limita a fabricar un robot; está esprintando hacia un futuro donde el trabajo humanoide complemente —y quizás acabe sustituyendo— a las personas en tareas peligrosas, monótonas o simplemente difíciles de cubrir.
Con la sutileza de un cohete de SpaceX en pleno despegue, Figure ha amasado un arsenal financiero digno de la realeza tecnológica: hablamos de nombres como Jeff Bezos, Microsoft, Nvidia y OpenAI. No es calderilla; es una apuesta de miles de millones a que Figure logrará descifrar el código de la robótica de propósito general y desplegar una flota de trabajadores autónomos en fábricas, almacenes y, eventualmente, en nuestros propios hogares. Su misión es tan audaz que roza la dominación galáctica: desplegar miles de millones de humanoides para atajar la escasez global de mano de obra. Sin embargo, en un campo sembrado de engranajes rotos y ambiciones fallidas, la pregunta es si Figure tiene los planos definitivos o si solo está construyendo una cafetera extremadamente cara.

Puntos Clave
- Fundación: 2022 por el emprendedor en serie Brett Adcock en San José, California.
- Enfoque: Desarrollo de robots humanoides autónomos de propósito general, comercialmente viables, para solucionar la falta de mano de obra.
- Productos estrella: Modelos humanoides iterativos, incluyendo el Figure 01, el Figure 02 y el recién presentado Figure 03, diseñados para uso industrial y, a largo plazo, doméstico.
- Financiación: Ha recaudado más de 1.750 millones de dólares, con una ronda reciente que valora la empresa en unos mareantes 36.000 millones de euros. Entre sus inversores destacan OpenAI, Microsoft, Nvidia, Intel y Jeff Bezos.
- Liderazgo: El CEO Brett Adcock fundó previamente la compañía de eVTOL Archer Aviation (NYSE: ACHR) y la plataforma de talento Vettery.
- Stack tecnológico: Los robots funcionan con el sistema Helix AI, un modelo avanzado de visión-lenguaje-acción (VLA) que les permite aprender de su entorno e interactuar con él.
- Alianzas estratégicas: Un acuerdo histórico con BMW Manufacturing para desplegar humanoides en su planta de Carolina del Sur, y una colaboración con OpenAI para desarrollar modelos de IA de próxima generación específicos para robótica.
- Competencia: Se mide cara a cara con rivales de peso como el Optimus de Tesla, el Digit de Agility Robotics y el Atlas de Boston Dynamics.
Análisis
Historia y Evolución
Brett Adcock no sabe lo que es hacer las cosas a medias. Tras fundar y vender el portal de empleo Vettery por más de 100 millones de dólares y llevar a bolsa a la compañía de aeronaves eléctricas Archer Aviation con una valoración de 2.700 millones, su salto a la robótica en 2022 no pareció un cambio de aires, sino una escalada lógica. Figure AI no nació en un garaje, sino con una visión agresiva y cristalina: resolver la crisis laboral mediante robots humanoides.
La trayectoria de la empresa ha sido meteórica. Adcock reclutó a un “dream team” de ingenieros seleccionados a dedo de los pasillos sagrados de Boston Dynamics, Tesla y Google DeepMind. Esta concentración de talento permitió a Figure moverse a un ritmo endiablado, presentando su primer prototipo, el Figure 01, y evolucionando rápidamente hacia los más avanzados Figure 02 y Figure 03. Esta evolución vertiginosa, respaldada por los bolsillos más profundos de Silicon Valley, ha catapultado a esta startup de menos de tres años a la primera división de la robótica mundial.
Tecnología e Innovación
En el corazón de los robots de Figure late Helix, el sistema de IA propietario de la compañía. A diferencia de los robots tradicionales que dependen de rutinas preprogramadas, los humanoides de Figure están diseñados para aprender. Al combinar su propio software de robótica con modelos de IA a gran escala desarrollados junto a OpenAI, los robots pueden procesar información visual y lingüística para ejecutar tareas de forma autónoma. Esto significa que puedes pedirle verbalmente a un robot Figure que haga algo, y su modelo de visión-lenguaje-acción traducirá esa petición en movimiento físico.
El hardware es igual de impresionante. Los robots son totalmente eléctricos, miden aproximadamente 1,68 m y pueden cargar con 20 kg de peso. La última versión, el Figure 03, apunta directamente al hogar y presume de unas manos rediseñadas con sensores táctiles tan sensibles que detectan fuerzas de apenas tres gramos, junto con un sistema de cámaras mejorado para una percepción superior. Al desarrollar componentes críticos como los actuadores y los sistemas de control de forma interna, Figure mantiene un control total sobre su hardware, permitiendo iteraciones mucho más rápidas que las de sus competidores, que a menudo dependen de terceros.
Posición en el Mercado
Figure ha irrumpido en un mercado que, de repente, está muy concurrido. Sus principales rivales incluyen al Optimus de Tesla, que se beneficia del músculo manufacturero de Elon Musk; el Digit de Agility Robotics, que ya se está probando en los almacenes de Amazon; y el patriarca de la robótica dinámica, el Atlas de Boston Dynamics, que por ahora sigue siendo más una plataforma de investigación que un producto comercial.
El gran diferenciador de Figure es su agresiva estrategia comercial. Mientras otros todavía perfeccionan sus volteretas hacia atrás, Figure firmó un acuerdo histórico para desplegar sus robots en una planta de BMW en Carolina del Sur. Esta alianza, pionera en su clase, mueve la conversación del “qué pasaría si” al “aquí y ahora”, otorgando a Figure datos del mundo real incalculables y una ventaja competitiva crucial en el sector automotriz. Aunque el despliegue actual es limitado, sirve como una poderosa prueba de concepto para inversores y clientes potenciales.
Veredicto
Figure AI es la personificación del espíritu actual de Silicon Valley: apostar el todo por el todo con una montaña de dinero y un equipo de estrellas. La compañía ha ejecutado su hoja de ruta inicial de forma impecable, pasando del concepto al piloto comercial en un tiempo récord. Su capacidad para atraer talento e inversión de primer nivel es innegable, y su alianza con BMW le otorga una legitimidad de la que carecen muchos de sus rivales. Están construyendo un contendiente muy serio para liderar el futuro del trabajo automatizado.
Sin embargo, el abismo entre un programa piloto controlado y un despliegue masivo en el mercado es inmenso y está lleno de desafíos imprevistos. El hardware debe ser lo suficientemente fiable para operar 24/7, la IA debe ser robusta para gestionar el caos de una fábrica y todo el sistema debe ser económicamente viable. El hype es monumental, pero el verdadero trabajo —ese proceso tedioso y poco glamuroso de escalar y endurecer la tecnología— no ha hecho más que empezar.
En última instancia, Figure AI es una apuesta de alto riesgo y alta recompensa. Si Brett Adcock y su equipo triunfan, no solo habrán creado una empresa exitosa; habrán rediseñado los cimientos de la economía global. Si fracasan, serán los orgullosos dueños de los asistentes de almacén más sofisticados y caros jamás concebidos. Por ahora, siguen siendo los campeones indiscutibles en lo que a generar expectativas se refiere. Esperemos que sus robots tengan la fuerza suficiente para sostenerlas.













