Mientras el mundo tecnológico sigue obsesionado con las guerras territoriales de los robotaxis en San Francisco y Phoenix, el primer servicio comercial de transporte autónomo en Europa acaba de cobrar vida en una ciudad que, probablemente, nadie tenía en sus quinielas: Zagreb, Croacia. Verne, la firma de movilidad autónoma nacida de las entrañas del fabricante de hiperdeportivos eléctricos Rimac Group, inauguró oficialmente su servicio el 8 de abril de 2026.
No estamos ante una simple demo en circuito cerrado. El público general ya puede reservar y pagar trayectos a través de la aplicación de Verne, y el servicio se integrará próximamente en la plataforma de Uber tras una alianza estratégica de alto nivel. La operación es un despliegue de fuerza a tres bandas: Pony.ai, líder global en tecnología autónoma, pone el cerebro; Verne gestiona y posee la flota; y Uber aporta su gigantesca red de usuarios. De momento, los vehículos elegidos son los eléctricos Arcfox Alpha T5, equipados con la séptima generación del sistema de conducción autónoma de Pony.ai. Y sí, para esta “fase inicial”, todavía hay un operador de seguridad humano tras el volante, por si a la IA le da un antojo repentino de burek.
¿Por qué es esto un hito?
Este lanzamiento supone un punto de inflexión para la movilidad autónoma en el Viejo Continente, sacando la tecnología de los eternos años de pruebas para convertirla en un servicio comercial tangible. El modelo de colaboración es especialmente brillante: en lugar de intentar hacer la guerra por su cuenta, Verne ha hibridado la mejor tecnología de su clase de Pony.ai con la plataforma de usuario líder de Uber para acelerar su entrada en el mercado.
También marca un giro estratégico de timón. Verne planeaba inicialmente debutar con un vehículo de diseño propio y tecnología de Mobileye. Al lanzarse con un coche ya existente y un nuevo socio, la compañía se asegura la ventaja de ser el primero en mover ficha en el mercado europeo. Con planes para expandirse a otras 11 ciudades en la UE, el Reino Unido y Oriente Medio, el silencioso debut de Verne en Zagreb podría ser, en realidad, el pistoletazo de salida para la carrera de los robotaxis en un continente completamente nuevo.

