ABB Robotics ha dado hoy un golpe sobre la mesa con la presentación de su nueva familia de cobots PoWa™, una línea de brazos colaborativos diseñados para inyectar músculo de grado industrial y una velocidad endiablada en un mercado que, hasta ahora, solía conformarse con máquinas bastante más tímidas. Anunciada desde Zúrich, Suiza, esta nueva gama llega con la ambición de cerrar de una vez por todas la brecha entre los cobots ligeros y sus primos industriales, tradicionalmente rígidos y confinados tras jaulas de seguridad. Sus credenciales no dejan lugar a dudas: capacidades de carga que van desde los 7 kg hasta unos imponentes 30 kg y una velocidad punta de infarto de 5,8 m/s.

No estamos ante una simple actualización de especificaciones para salir del paso. ABB está apuntando directamente a lo que define como un “vacío histórico en el mercado”: esa necesidad de usuarios que requieren un rendimiento superior al de un cobot convencional, pero que quieren huir de la complejidad técnica de los robots industriales de toda la vida. La familia PoWa, impulsada por la versátil plataforma de control OmniCore™ de ABB, está pensada tanto para pymes como para grandes fabricantes que buscan automatizar procesos más pesados y rápidos sin tener que reformar por completo sus instalaciones. La propia plataforma OmniCore aporta ventajas competitivas de peso, incluyendo un ahorro energético de hasta el 20% y un ecosistema de más de 1.000 funciones de hardware y software.
¿Por qué es esto importante?
El mercado de la robótica colaborativa está en plena ebullición, con analistas que auguran una tasa de crecimiento anual compuesta de entre el 30% y el 40% hasta 2028. Sin embargo, hasta la fecha, la mayor parte de este festín se ha dado en la categoría de cargas inferiores a los 10 kg. La línea PoWa de ABB es una señal cristalina de que la próxima frontera de los cobots está en las aplicaciones de alto rendimiento que exigen potencia y rapidez a partes iguales. Al elevar el listón hasta los 30 kg —un terreno donde suelen reinar los brazos industriales de competidores como FANUC o KUKA—, ABB apuesta a que “colaborativo” no tiene por qué ser sinónimo de “limitado”. Este movimiento va a obligar, casi con toda seguridad, a que toda la industria se ponga las pilas y refuerce su oferta, desdibujando las fronteras entre categorías robóticas y, al final del día, dando a los clientes opciones de automatización mucho más potentes y flexibles.


