En una demostración literal de que los cerdos pueden volar —aunque con resultados catastróficos—, un ambicioso intento de transportar ganado mediante drones en la provincia china de Sichuan terminó en un apagón masivo que dejó a toda una comunidad a oscuras. Lo que pretendía ser una solución logística de vanguardia para los banquetes del Año Nuevo Lunar acabó con un dron y su pasajero porcino enredados en cables de alta tensión, convirtiendo una innovación tecnológica en un cortocircuito de proporciones épicas.
El plan era audaz: trasladar por aire varios “cerdos de fin de año” (animales destinados al sacrificio para las festividades tradicionales) desde una remota granja de montaña. Sin embargo, el vuelo inaugural del pasado 24 de enero se estrelló contra la realidad —y contra la red eléctrica—.
El incidente, ocurrido antes del amanecer en la aldea de Tiefozhen (condado de Tongjiang), fue atribuido a la escasa visibilidad. El dron y su “carga” quedaron suspendidos en el aire, provocando un cortocircuito que sumió al pueblo en las tinieblas. Tras el fracaso de los intentos del propio granjero por resolver la precaria situación, tuvieron que intervenir los servicios de emergencia eléctrica. Un equipo de 12 operarios necesitó 10 horas para desenredar el entuerto y reparar la infraestructura dañada, con unos costes de reparación estimados en casi 10.000 yuanes (unos 1.300 €).
La policía local ha abierto una investigación, señalando que se sospecha que el granjero operaba el dron en una zona de exclusión aérea. En cuanto al destino del cerdo volador, aunque no hay confirmación oficial, algunos informes sugieren que sobrevivió a la peripecia, aunque, como es lógico, terminó “un poco alterado”.
¿Por qué es esto importante?
Este incidente, más allá de su tono de comedia negra, funciona como un recordatorio con aroma a tocino de los enormes obstáculos logísticos que aún enfrenta la industria del transporte con drones. Si bien los drones agrícolas son cada vez más comunes en China para tareas como la fumigación, su uso para carga pesada en entornos rurales complejos presenta un nivel de riesgo totalmente distinto.
El episodio subraya la necesidad crítica de una planificación rigurosa, evaluación de riesgos y cumplimiento de las normativas de aviación, especialmente cuando la carga es un animal vivo y la ruta de vuelo atraviesa infraestructuras críticas. Queda demostrado que incluso la solución más innovadora es tan fuerte como su eslabón más débil; en este caso, la desafortunada intersección entre un cerdo, un cable de alta tensión y un plan de vuelo antes del amanecer.













