Investigadores de la Universidad Jiao Tong de Shanghái y SenseTime Research acaban de poner sobre la mesa lo que ellos denominan NavFm, el que aseguran es el “primer modelo fundacional de navegación multitarea y cross-embodiment del mundo”. Traducido para el resto de los mortales: están construyendo un cerebro de navegación universal que, en teoría, podría integrarse en cualquier robot para que aprenda a ir del punto A al punto B sin llevarse nada por delante. En el vídeo de demostración, un perro robot genérico parece haberse graduado con honores en un complejo circuito de obstáculos urbanos.

El cuadrúpedo esquiva peatones con una soltura envidiable, se mantiene pegado a su objetivo humano a pesar de las distracciones visuales e incluso completa una misión de entrega por etapas de forma totalmente autónoma. Tras recibir el encargo, el robot traza su propia ruta cruzando puentes, aceras y subiendo escaleras hasta llegar a su destino. Es un despliegue de facultades impresionante que demuestra una conciencia del entorno y una capacidad de planificación que van mucho más allá del simple control remoto o de las rutas preprogramadas. Eso sí, una cosa es patrullar aceras impecables en un vídeo promocional y otra muy distinta enfrentarse al caos impredecible de la vida urbana, una lección que algunos vehículos de reparto autónomos ya están aprendiendo por las malas. Robovans en China: sin miedo al cemento fresco ni a las motos
¿Por qué es esto tan relevante?
Aquí la “madre del cordero” son los conceptos de foundation model (modelo fundacional) y cross-embodiment. En lugar de romperse la cabeza programando la lógica de navegación desde cero para cada nuevo robot, un modelo fundacional ofrece una inteligencia generalizada capaz de adaptarse a diferentes fisionomías. Piénsenlo como la diferencia entre diseñar un motor a medida para cada modelo de coche o inventar un GPS universal que funcione perfectamente en cualquier vehículo donde lo instales. Si las promesas de NavFm se cumplen, el mismo núcleo que guía a este perro robótico podría pilotar un dron con ruedas o un humanoide con un ajuste mínimo. Esto reduciría drásticamente los tiempos de desarrollo y podría ser el paso definitivo hacia la creación de robots de propósito general, capaces de adaptarse a nuevos cuerpos y entornos sobre la marcha.













