El 'Jiu Tian' de China: un coloso de 16 toneladas surca el cielo

Justo cuando pensabas que los cielos no podían estar más congestionados, China ha dado un golpe de autoridad sobre la mesa. El gigante asiático acaba de completar con éxito las pruebas de un vehículo aéreo no tripulado (UAV) de 16 toneladas diseñado para actuar como una auténtica nave nodriza inteligente. El Jiu Tian, cuyo nombre se traduce poéticamente como “Cielo Supremo”, ha realizado su vuelo inaugural en la provincia de Shaanxi, confirmando que la era de los portaaviones voladores ya no es ciencia ficción, sino una realidad palpable. Desarrollado por la corporación estatal AVIC (Aviation Industry Corporation of China), este coloso está diseñado para transportar una asombrosa carga útil de 6 toneladas, incluyendo enjambres de drones autónomos de menor tamaño.

Presentado inicialmente como el SS-UAV durante el Airshow China 2024, el Jiu Tian no es precisamente un peso ligero en cuanto a rendimiento. Según AVIC, este dron propulsado por turborreactores tiene un alcance de 7.000 km, una autonomía de 12 horas y puede operar a altitudes de hasta 15.000 metros. Con una envergadura de 25 metros, su tamaño es comparable al de los bombarderos de la Segunda Guerra Mundial, pero con una diferencia fundamental: en lugar de una tripulación humana, su misión es desplegar una nube coordinada de drones inteligentes capaces de localizar, evadir y atacar objetivos de forma totalmente autónoma.

Video thumbnail
La nave nodriza Jiu Tian de China en la pista antes de su vuelo inaugural.

¿Por qué es esto un cambio de juego?

El Jiu Tian representa un giro táctico radical: pasamos de drones individuales de alto valor —como el MQ-9 Reaper estadounidense— a un modelo de ataque por saturación distribuida. En lugar de enfrentarse a un único objetivo grande y costoso, los sistemas de defensa aérea tendrían que lidiar con más de 100 amenazas pequeñas y coordinadas simultáneamente. Este concepto de “portaenjambres” está diseñado para abrumar y confundir a los radares y sistemas de defensa tradicionales, convirtiéndose en una herramienta letal para la guerra asimétrica, especialmente en regiones en disputa como el Mar de China Meridional.

Mientras que Estados Unidos ha explorado conceptos similares con programas como el Gremlins de DARPA (que busca lanzar y recuperar drones desde un C-130), China se ha adelantado poniendo en el aire una nave nodriza diseñada específicamente para este propósito desde cero. Los estrategas de combate aéreo, que ya perdían el sueño con los misiles hipersónicos, ahora tienen un nuevo motivo para el insomnio: un “apocalipsis robótico” lanzado desde los 15.000 metros de altura.