XPeng y VW desafían el trono de Nvidia en conducción autónoma

Justo cuando Nvidia creía tener el mercado del hardware para conducción autónoma cómodamente bajo su control de silicio, un nuevo contendiente ha saltado al ring, y no viene precisamente solo: trae a Volkswagen AG como aliado estratégico. Durante su reciente AI Day, el fabricante chino de vehículos eléctricos XPeng Inc. soltó el bombazo: Volkswagen no solo será el cliente de lanzamiento de su nueva plataforma de conducción autónoma VLA 2.0, sino que además licenciará todo su ecosistema de hardware y software para sus coches eléctricos en China a partir de 2026. No estamos ante un simple contrato de suministro de componentes; es un desafío frontal a la plataforma DRIVE de Nvidia por parte de una empresa que, hasta hace nada, era un cliente más.

La joya de la corona en este ambicioso movimiento de XPeng es su nuevo chip Turing AI y la arquitectura de modelo grande VLA 2.0 que lo acompaña. XPeng asegura que el sistema puede ejecutar modelos con miles de millones de parámetros directamente en el hardware del vehículo, un salto estratosférico frente a las decenas de millones que suelen ser el estándar en la industria. Los modelos de consumo de gama alta presumirán de una potencia de cálculo de 2250 TOPS, mientras que la futura plataforma de Robotaxi contará con cuatro chips Turing para alcanzar la asombrosa cifra de 3000 TOPS. Volkswagen parece haber visto suficiente para apostar su estrategia “En China, para China” a esta carta, integrando la tecnología de XPeng para acortar los ciclos de desarrollo y pelear de tú a tú en el hipercompetitivo mercado local.

Un vehículo XPeng navegando por un entorno urbano complejo, demostrando sus capacidades de conducción autónoma.

Pero la ambición de XPeng no se detiene en la licencia de software. La compañía se está posicionando como una potencia de la “IA física”, desvelando simultáneamente planes para un servicio de Robotaxi que arrancará en 2026, un nuevo robot humanoide hiperrealista y la eterna promesa de los coches voladores. El Robotaxi, curiosamente, apuesta por un enfoque basado exclusivamente en visión —sin LiDAR ni mapas de alta precisión—, trazando un paralelismo filosófico directo con la estrategia de Tesla. Es una apuesta agresiva al “todo o nada” por un ecosistema de IA integrado verticalmente que trasciende con mucho al automóvil tradicional.

Un elegante y futurista prototipo de Robotaxi de XPeng. El robot humanoide IRON de nueva generación de XPeng en una pose futurista.

¿Por qué es esto importante?

Durante años, la narrativa de la conducción autónoma era sencilla: o bien los fabricantes compraban una solución llave en mano a un proveedor como Nvidia, o intentaban construir la suya propia al estilo Tesla. El acuerdo de XPeng con Volkswagen rompe ese esquema. Un actor relativamente nuevo en el sector de los vehículos eléctricos se convierte ahora en el proveedor tecnológico clave para uno de los mayores gigantes de la industria automotriz tradicional. Esta alianza crea un tercer bloque formidable en la carrera por la autonomía, capaz de dejar a Nvidia fuera de una porción significativa del mayor mercado de vehículos eléctricos del mundo y demostrando que el activo más valioso no es solo el silicio, sino la pila de software inteligente e integrada verticalmente que se construye sobre él.