En su incesante cruzada por conquistar los corazones y las mentes de conductores y reguladores por igual, Tesla, Inc. ha desvelado una flamante página web dedicada a la seguridad de su sistema Full Self-Driving (Supervised). El portal exhibe un contador en tiempo real, girando sin cesar, que muestra el total de millas recorridas con el sistema activado —actualmente por encima de los 6.300 millones de millas— y, de paso, lanza algunas afirmaciones bastante audaces sobre su rendimiento en seguridad, que, según ellos, deja en pañales a los humildes conductores de carne y hueso.
Según los propios datos de Tesla, activar el FSD (Supervised) se traduce en 7 veces menos colisiones graves y 7 veces menos colisiones leves. La compañía también asegura una reducción de 5 veces en las colisiones fuera de autopista. Este movimiento sustituye los informes de seguridad anteriores de Tesla, que se centraban en el sistema Autopilot, menos avanzado, y que a menudo cosechaban críticas por sus engañosas comparaciones “de peras con manzanas”. La nueva página ofrece datos más desglosados, un guiño a la transparencia que, aunque tardío, es de agradecer.
¿Por qué es esto relevante?
Estamos ante una ofensiva calculada en toda regla dentro de la encarnizada guerra de relaciones públicas en torno a la seguridad de los vehículos autónomos. Al publicar una página web impecable con un cuentakilómetros en vivo, Tesla intenta tomar las riendas del relato de seguridad con sus propios datos, cuidadosamente seleccionados. Y aunque las cifras parezcan de quitar el hipo, la metodología y la base de comparación con la conducción “humana” se enfrentarán, sin duda, a un minucioso escrutinio por parte de los defensores de la seguridad y las agencias federales. Es una apuesta audaz por la transparencia, sí, pero una que presenta sus datos sin el contexto completo de un análisis revisado por pares, como sí han publicado competidores del calibre de Waymo.













