KUKA: Los robots que fabrican robots en su megafábrica de China

En un fascinante despliegue de incepción tecnológica, los robots de KUKA han comenzado a fabricar a sus propios semejantes en China. La planta de la firma alemana en Shunde está llevando los límites de la automatización a un nuevo nivel, produciendo un robot industrial cada 30 minutos. Pero preparen sus procesadores, porque esto es solo el principio: el objetivo es pisar el acelerador hasta alcanzar la asombrosa cifra de un robot por minuto. Es una cadena de montaje de alto rendimiento que parece operar, más que con electricidad, con puro silicio hipervitaminado.

Aunque la capacidad actual de 30.000 unidades anuales ya es para quitarse el sombrero, lo que realmente está rompiendo moldes es la estrategia de localización de KUKA. Al obtener entre el 80% y el 90% de sus componentes directamente en el sur de China, la compañía ha logrado reducir los costes de producción en un tercio y recortar los plazos de entrega de meses a apenas unas semanas. Han dado con la receta del éxito en la eficiencia robótica: una pizca de proximidad logística y una buena dosis de optimización de costes.

Esta revolución no se limita a máquinas creando máquinas; es el motor que está impulsando sectores estratégicos, desde la automoción hasta la medicina de vanguardia. La demanda está por las nubes, espoleada por los fabricantes chinos de vehículos eléctricos que se expanden por el mundo y por las empresas tecnológicas que buscan modernizar sus líneas a marchas forzadas. Con China representando ya una cuarta parte de los 4.100 millones de dólares de ingresos anuales de KUKA, parece que estos “obreros de metal” han encontrado su lugar ideal en el Gigante Asiático. Quién sabe, quizá pronto veamos a los robots diseñando a la próxima generación de sus sucesores. Eso sí que sería un auténtico cortocircuito mental.