Id desempolvando los libros de física, amigos. El ingeniero japonés Tomohiro Aoki ha creado lo que solo puede describirse como “ese artilugio giratorio que te deja con la boca abierta”. El dispositivo, apodado “Gen2”, hace gala de una estabilidad giroscópica espectacular mientras se controla a través de un smartphone mediante la interfaz UGOKU Pad. Lo que resulta verdaderamente impresionante es su sistema de frenado regenerativo que, al activarse, provoca que toda la carcasa rote de forma dramática, manteniendo en todo momento un equilibrio perfecto. Es como presenciar un ballet mecánico ejecutado por un ovni.
Las aplicaciones prácticas de esta tecnología van mucho más allá de hacer las delicias de los apasionados de la física (aunque eso ya es un fin noble de por sí). Estos sistemas de estabilidad giroscópica tienen el potencial de revolucionar los dispositivos de movilidad personal, la estabilización de cámaras o incluso los controles de orientación en pequeñas naves espaciales. La interfaz para smartphone añade una capa de control intuitivo a lo que, de otra forma, sería un sistema mecánico extremadamente complejo. El trabajo de Aoki nos recuerda que, a veces, las innovaciones tecnológicas más hipnóticas nacen simplemente de jugar con las leyes fundamentales de la física de formas nuevas y creativas.













